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July 20, 2013
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PEQUEÑO MUNDO

ACLARACIÓN: PALABRAS ENTRE ASTERISCOS ES UN PENSAMIENTO.

Aclaración: Un FlashBack es un pensamiento, un recuerdo del pasado.

Aún no me queda claro si el Kage Onoki es o no el abuelo de Deidara, pero en esta historia si lo es.



CAPITULO 5: HIDAN KAKUZU

Se hacía tarde, la estúpida construcción me obligaba a rodear más para llegar a casa. Ese día el trabajo fue pesado así que estaba cansada, lo único que quería era llegar a casa. Había un amplio callejón que me permitía llegar más rápido, estaba muy oscuro, pero no importaba, hasta que me di cuenta de que un tipo me estaba siguiendo. Comencé a caminar más aprisa, pero uno más me tomó por delante.
— ¡Mira Hibiki! ¡Finalmente la encontramos!
— ¡Bien hecho Rikuto! ¡Recuerda que el cuerpo debe poderse identificar!
Dos hombres de traje acorralaron a Hidan, dos hombres quien en su vida había visto y tenían pinta de no querer nada bueno.
— ¿Quién rayos son ustedes? ¿Qué es lo que quieren de mí? —Mi voz titubeaba, tenía complicaciones con tipos tan grandes, sería algo difícil quitármelos de encima.
— ¿Qué ya no nos recuerdas? Somos los miembros del otro bando al que tus hombres pidieron que te nos acercaras—.Hablaba el tipo más alto, empezando a sacar una especie de enredadera.
Hidan se posicionaba a la defensiva, mientras veía preocupada como ambos se acercaban lentamente hacia ella.
—Oye, no te pongas así, solo queremos que “pagues” los servicios que nos ocasionaron tantas molestias.
Tenía recuerdos muy borrosos sobre ello. Mi madre se involucraba con tipos peligrosos, al grado de ser doble agente entre bandos enemigos, metiéndose con ellos, al mismo tiempo de que les tendía trampas. Ella murió joven, y es por eso que ahora me estaban confundiendo, pero no veía salida, como madre o como hija, iban a querer que les pagara de alguna manera.
Como muchas personas, todos ignoraron que no soy una inocente persona, pude quitarme de encima al primero, pero como era de esperarse, dos contra una no daba ventaja. Uno de ellos me tomó bruscamente del cabello mientras me enredaba la cabeza y los brazos con aquel alambre, y cuando la presión fue mayor, no tardó en brotar la sangre, mientras que el otro, me golpeaba en el estómago para que dejara de forcejear.
— ¡AAAAGH! ¡AYUDENME! —gritaba aterrada.
Rápidamente me callaron con un golpe en la cara, mientras que la sangre no dejaba de brotar.
Cuando la sangre empezaba a nublarme la vista, otro hombre que en ese momento no alcancé a identificar, mandó a volar con brutalidad a quien me golpeaba. Como el que me sujetaba estaba tan impactado como yo, tuve la oportunidad de empujarlo, para poder quitarme de encima los alambres. Pero para mí buena suerte, comenzó a sacar un arma mientras trataba de levantarse. Eso fue lo que noté cuando el otro hombre me tomó rápidamente del brazo, corriendo al lado contrario, escuchando un disparo. Las calles dónde solo hay casas y pocos comercios son oscuras y solitarias de noche. Aún me encontraba confundida, pero sabía que me estaba salvando, empecé a limpiar mi rostro con mi manga cuando él comenzó a hablar.
— ¡Tranquila no te asustes! ¿Estás bien?
— ***¡Esa voz…!*** — ¡Ka-Kakuzu! ¿¡Pero cómo-!?
Volteó rápidamente hacia atrás, y al no ver a nadie me escondió detrás de un auto.
— ¡Shhh! No hables todavía, esperaremos a que se hayan ido—le susurraba agitado.
—S-sí pero espera, ¡Estas herido! —miraba preocupada su brazo sangrando.
— ¡Que no seas tan ruidosa! —volvía a susurrarle alterado.
En ese momento como notó que no estaría calmada, calló mis labios con un beso, un beso del que por el momento no tenía ganas de una explicación, haciéndose cada vez más y más intenso, hasta el punto de olvidar porque estábamos ahí desde un principio. Solo nos separamos por la falta de aire, y de inmediato volvimos para asegurar que se habían marchado.
—Kakuzu…—comenzaba nerviosa.
—Olvídate de mí, ¡Mira cómo te dejaron! ¡Voy a buscar a esos malditos y los voy a hacer pedazos! —decía sumamente alterado.
— ¡Tr-tranquilo! ¡Esos tipos son peligrosos! N-no es nada, de verdad…tú si debes dejar que alguien te vea.
—Son heridas menores—insistía con algo de orgullo, no quería decir que no sabía lo que tenía que hacer.
—No, deja que yo te vea, no puedo dejarte así.
Ya estábamos cerca, y entramos a su condominio, para ambos el aclarar lo que sucedió aún no era aún muy importante, pero sería esa misma noche.
—Me alegra que la bala solo te haya rosado, sanarás muy pronto—.Hablada calmada, pero mis manos temblaban un poco, ya que me encontraba frente a él vendando su hombro ante su tan torneado cuerpo, pero más que eso, me preocupaba lo que veía, un pasado marcado por cicatrices.
—…—.Él no decía nada, permanecía quieto sin apartar su mirada de ella.
—Yo… ¿puedo preguntar?
—…No, no te preocupes por eso—baja su mirada.
—Sí, lo siento…hace falta una venda más.
—Yo iré por ella.
—No, no te muevas, dime dónde la puedo encontrar.
—…Primera puerta a la izquierda.
Apenas dobló la esquina, me tumbé en la cama, sin importarme del dolor que aún sentía. De verdad estaba pasando, actué sin pensar y ella correspondió. Debía darle una explicación, y también quería escuchar su versión.
Después de un rato volví a sentarme, no debía moverme, pero ya se estaba tardando.
—… ¿Hidan?
No recibí respuesta de su parte. Cuando la cabeza me dio un vuelco, un pequeño detalle que había suprimido, más bien, cuatro pequeños detalles. Ellos podían ser realmente agresivos, por eso me preocupaba más el hecho de que aún no escuchaba gritos. Cuando di la vuelta los encontré. Hidan los miraba paralizada, mientras que ellos no dejaban de olfatearla, mi esencia impregnada en ella los extrañaba.
— ¡Futon! ¡Katon! ¡Aléjense de ella! ¡Doton!... ¿Dónde está Raiton?
Los canes obedecieron y se acercaron a Kakuzu, extrañados de su olor a sangre, el cuarto perro salió de la habitación y puso sus patas encima de Hidan a manera de saludo, un enorme danés que casi le doblaba la altura, haciendo retumbar el pequeño pasillo con su enorme cola.
— ¡Raiton! ¡Déjala! —regañaba autoritario.
El perro obedeció como si nada, Kakuzu los dispersó hacia los demás lados del lugar, para voltear a ver a Hidan, que se encontraba prensada de las uñas al borde del paro cardiaco.
— ¿Estás bien? —Se acerca a ella para tomarla de la cintura con su brazo bueno, que la hizo regresar en sí.
—… ¿Pudiste avisar no? —volvía en si asustada.
—Bueno…sigamos con la otra venda.
—No te preocupes, creo que ya no es necesario.
En ese momento, ambos nos dimos cuenta de cómo nos encontrábamos. Mi mano rodeaba su cintura, prácticamente acorralándola contra la pared. Lentamente empezó a subir su mano sobre mi pecho, acelerando el pulso de ambos. Cuando terminó volteó a verme, quería empezar a hablar.
—Kakuzu… yo-
—Lo siento, pero no lo pude evitar.
—… ¿Quisieras explicarlo?
—Porque… es el sentimiento que me invade al verte, eres igual a una adicción, alguien maravillosa y una mujer extremadamente hermosa, pero…jamás… —.Quería volver a besarla, ella también quería lo mismo, pero me detuvo.
—No, no quiero darte falsas esperanzas—.Decía con un tono triste mirando hacia abajo.
— ¿Por qué dices eso? —Choqué su frente contra la suya para volver a quedar de frente.
—Eres alguien a quien aprecio tanto, y después de lo que dijiste, no podría estar más feliz, pero hay cosas que tú no sabes de mí, y… podrían decepcionarte—responde con tristeza.
— ¿Pero qué clase de cosas? ¿Qué podría ser tan malo?
— ***Si no se lo decía en ese instante, jamás podría verlo a la cara de nuevo***—. Soy jashinista… y la razón, por la que me habían despedido, era porque mi trabajo antes de ser contadora, era de bailarina en un bar…solo bailaba pero, al ser mi madre una prostituta creó muchos rumores, y problemas…perdón, Kakuzu—.Sabía que después de eso lo ahuyentaría, y no pude evitar comenzar a llorar al pensar que a él también lo perdería, ya había aprendido a superarlo, pero esas palabras y miradas que me dedican después de confesar, no podría soportarlas otra vez.
—… ¿Eso es todo?... ¿Eso es lo que todos odian de ti?
— ¿Eh? ¿No te molestó? —le preguntaba confundida.
— ¿Ves esto? — Acerca sus manos a su pecho para sentir con más detalle aquellas heridas—…Fueron a causa de mi padre.
—… ¿Qué fue lo que te hizo?
—Tan solo un maldito ebrio que abusaba de mi madre y de mí, cada vez que intentaba defenderme y protegerla, él tomaba lo primero que estaba a su mano y me hería el cuerpo.
—…Kakuzu—lo mira con tristeza.
—Lo que trato de decir, es que no me avergüenzo de un pasado del que no tuve culpa, ¿Y qué si eres jashinista? ¿Qué si te ven como una mala persona? No lo eres, no eres así, y no me importa todo eso.
— ¿De verdad?
—Claro que no, eres la mujer más fascinante que jamás hubiera imaginado poder tener.
Me sentía tan aliviada en ese momento, y tan feliz de saber lo mucho que le importaba, no solo se arriesgó por mí, si no que no le importó lo que yo fuera, no quería irme de aquí, quería estar con él.
—Kakuzu, quiero quedarme contigo, no te apartes de mí.
—No lo voy a hacer Hidan—.Acabé con la poca distancia que teníamos con un beso. Cuando recordaba, el dolor punzante del hombro seguía ahí, pero no quería apartar mis labios de ella, lentamente la deslicé al suelo, quedando nosotros solos después de aquel episodio.
.
~
Esta vez sería yo quien preocuparía a Deidara, aunque de seguro no le importaría mucho si no reporto señales de vida. Regresé temprano al otro día, desde hace varias horas notaba que se me caía mucho el cabello. Entré al baño aprisa y me miré al espejo, se encontraba pajoso y quebradizo, y cuando me quité la cinta, pude darme cuenta de que era peor de lo que pensaba.
—…No…
(FlashBack)
— ¡Mira mamá!, ¡Que estilos de corte de cabello más lindos! —señala emocionada Hidan a un panfleto.
—…—su madre la observaba sin decir nada.
—Mamá, ¿podría cortarme el cabello de esa manera?
—Preferiría que no.
— ¿Porque?
—El cabello largo es una señal de devoción y respeto a Jashin-sama mi lindura.
— ¿Entonces, no puedo cortarme el cabello? —pregunta inocente.
— Pero, ¿Por qué quieres cortártelo? Tienes un cabello tan hermoso—se inclina hacia a ella para acariciarlo.
Añoraba tanto aquellos días, cuando era tan feliz sin siquiera saberlo, y para mamá era todo su mundo, sin preocupaciones, sin malas compañías.
(Fin del FlashBack)
Mi madre murió semanas después, y juré que jamás me cortaría el cabello, sobre todo por ella, porque a ella le gustaba. Mi cabello ahora estaba todo estropeado, más allá de los múltiples arañazos, y si lo emparejaba, quedaría demasiado corto.
— ¿Hidan? …¿Qué haces aquí tan temprano? …Mejor dicho, ¿Dónde diablos estabas? —.Preguntaba Deidara saliendo de su habitación.
—No importa ahora, ¿podrías emparejarme el cabello? —señala hacia unas tijeras en la mesa, sin apartar su mirada del espejo.
— ¿Pero qué es lo que te pasó? —pregunta preocupada.
—Unos tipos, por suerte pude quitármelos de encima.
—Pero si lo emparejo quedará muy corto, tú me habías dicho que-
— ¡No importa Deidara!…Es solo cabello…—.No pude evitar llorar, no era solo cabello, y  lo que más me dolía era que la promesa que le había hecho a mamá, no pude mantenerla.
—No llores Hidan, te lo dejaré desgrafilado para que no te quede tan corto—.Me acerqué lentamente hacia ella y la abracé por detrás. Tampoco me gusta ver a la gente llorar.
—E-está bien.
.
.
.
~
De poner un poco más de atención en lo que Hidan me platica, hubiera sabido cual era ese tan maravilloso trabajo que había conseguido. De ahora en adelante, lo que diga es ley.
Akatsuki, la compañía más genial del mundo estaba frente a mí. Madara me había dicho que no había necesidad de decir nada ni que nadie me diría nada.
Después de curiosear por varios pisos, entré al elevador. Al llegar al piso, sólo había una gigantesca puerta, y afuera una enorme recepción donde se encontraba una mujer de cabello rojo.
—Buenas tardes señorita, ¿Qué se le ofrece?
—Vengo a ver a Madara Uchiha.
— ¿Tienes cita previa?
—No, él me dijo que viniera aquí.
— ¿Cómo te llamas?
—Deidara.
—…Permíteme un segundo—.Desde que le había dicho que no tenía cita previa, me miraba incrédula, y de mala gana encendió el micrófono…
—…Puedes pasar.
—Gracias… ¿qué me ve? —.Le pregunté al percatarme que no dejaba de verme de una forma extraña.
—No, nada, es solo que, al parecer tu sí durarás un poco más.
—… ¿De qué está hablando?
—Eres algo linda, solo diré eso.
— ¿Qué? ¿A qué se refiere con eso?
— ¿Qué acaso no es una amante del señor Uchiha? Perdone mi confusión, las rubias casi nunca son los que parecen.
— ¿QUE? ¡Retira eso, uhn! —responde ofendida.
— ¡Vaya tic verbal más ridículo!
— ¡Pues déjame mostrarte de que manera no suena así, uhn! —se posiciona a un lado del aparador apretando los puños.
— ¡Hazlo y el personal de seguridad te echará de aquí! ¡Yo! Por mi parte, sí entraré en la oficina— añadía sin vergüenza alguna.
No dejó de oprimir el botón de alarma hasta que terminó de contar su drama, para irse a prisa y entrar en la oficina.
— ¡Madara-sama! Discul-
No calculé bien el tomarla para hacerla hacia atrás, cayendo encima de ella ya adentro de la oficina.
— ¡Kyaaa!—daba un grito fingido la molesta secretaria.
Una de las cosas que detesto es a la gente hipócrita, pero no podía soportar el hecho de que se comportara como la inocente víctima después de intentar que el personal me sacara de aquí, y después de dirigirse así hacia Madara, sí, sobre todo eso último, por eso la golpeé para que se callara, la hice a un lado de un tirón y cerré la puerta apurada. Madara se encontraba mirando la escena, en verdad que lo último que quería era entrar así.
—Hola Madara perdón por la tardanza te lo explicaré ahora fue su culpa no hice nada pero si alguien pregunta no estoy y no pasó nada ¿sí? —.Después de hablar apresuradamente con ambas manos a manera de súplica, le dirigí una mirada tierna mientras me ocultaba detrás del cortinero.
— ¡Señor Madara!… ¿qué le pasó a la secretaria? —.Preguntaban tres hombres del personal al entrar a la oficina.
—No, no pasa nada, un simple desmayo, no hay nada que reportar.
— ¿Esta seguro, Señor Madara?
—No creo que eso sea algo de noticia, solo recuéstenla en algún lado.
Después de que todos se fueron, saqué la cabeza para ver si se habían ido, Madara me observaba.
—Ya puedes salir Deidara—.Decía divertido Madara al verla escondida.
—Perdón por el alboroto, pero todo fue culpa de esa tipa que tienes como secretaria—comentaba molesta cruzada de brazos.
—No tienes que darme explicaciones, lo vi todo desde aquí—.Señala la computadora con la grabación.
—… ¿L-lo viste? —.Esto era el colmo, escuchó cada palabra de lo que había pasado y otra vez no pude evitar que mi cara se pusiera de mil colores, pero rápidamente la cambié a una mirada asesina hacia él.
— ¿Ahora qué? Querida amante—le dice divertido.
—Tsk, pues es una idiota—voltea la mirada apenada.
— ¿Te refieres a ella? Descuida, no te cambiaría por nadie, no tienes por qué sentir celos.
— ¡Claro que no! Yo jamás-
—Ya~, a la que quiero ver es a ti y nadie más.
Después de entonces ya no hubo ninguna interrupción o empleada coqueta, yo estaba muy curiosa ante todo lo que veía, desde aquí la vista a la ciudad era hermosa.
—Así que… estas a punto de graduarte en Administración.
—Sí, me he esforzado mucho para complacer a mi abuelo.
—Pues, yo no duraría en contratarte, serías mi secretaria personal.
—Yo…tengo mi propio lugar, no puedo decepcionarlo.
—Te entiendo, y hay una cosa que puedes hacer.
— ¿Cuál?
—Hay un trato especial que me interesa con la empresa de tu abuelo.
— ¿En serio? ¿De qué se trata?
Después de hablar de ello, yo misma cerré el trato con Madara, era algo bastante fuerte, y por alguna razón mi abuelo nunca lo había aceptado.
—Hablando de otra cosa, quiero que esta noche cenemos tú y yo.
—Claro, Madara—responde emocionada, le emocionada el hecho de que podía ser tan abierta con él.
—Bien, entonces iré a recogerte.
—No, es mejor encontrarnos, tengo algo importante que hacer.
— ¿Qué es eso tan importante?
—Estoy a punto de terminar un mural que quedará fantástico.
—…Me encantaría verlo.
.
.
.
~
El día pasó muy lento, hayamos terminado o no Sasori era mi compañero en esto y terminaríamos juntos lo que empezamos.
—Es hermoso, verlo desde aquí hace apreciar un trabajo maravilloso.
—Tienes razón, no creí que los detalles lograran distinguirse bien desde aquí—.Decía Sasori sentado junto a Deidara.
—Si—.Era extraño después de todo.
—Bueno, se hace tarde, me tengo que ir… ¿te vas?
—No, estaré aquí un rato más, adiós Sasori.
Después de que se fue, yo continúe observando un poco más, en unas horas iría a arreglarme para encontrarme con Madara en el restaurante, que de seguro sería de lo más costoso y elegante, así que tenía que presentarme de la mejor manera.
— ¿Es esa la gran obra de la que me contaste? —.Decía alguien a espaldas de Deidara.
— ¡Madara! Creí que nos encontraríamos más tarde, ¿Cómo supiste que estaría aquí?
—Ese día no logré verlo bien pero supongo que de eso se trataba… ¿Qué son todas esas masas blancas y raras?
— ¡No son raras! ¡Es arte efímero! Por eso el fondo explosivo…es la combinación del arte efímero y eterno, deberías apreciar más algo hermoso—responde aún ofendida por hacia sus figuras.
—Es cierto, lo estoy haciendo, y no me refiero a ese mural.
— ¿Eh?
—Me refiero a ti, Deidara.
—Madara, esto- —*Beep*—.De verdad que eso necesitaba, una excusa para un momento así, mis sentimientos ahora estaban muy confundidos, ya que al estar con Madara me hacía feliz y disminuía mi carácter, y me molestaba que alguna lo tratara, necesitaba confirmar bien esa sensación.
— ¿Pasa algo?
—No, pero debo irme ya…gracias por venir a verlo, continuaremos con esto esta noche ¿sí? —.Por ahora tenía que estar lejos, pero Madara me detuvo por detrás, haciéndome entender que no quería que me fuera.
—Deidara, ¿Te das cuenta? Estoy convencido de mis sentimientos hacia ti, y necesito saber cuáles son los tuyos, conmigo nunca habrá sufrimiento alguno.
— ¿Po-podrías esperar esa respuesta para esta noche? —.A mis espaldas escuché cada palabra y mi cara no podía estar más roja, tuve un gran autocontrol en ese momento, por un instante mis piernas ya no me respondían.
—Esperaré lo que sea necesario, pero no dejaré de insistir.
—Bien—.Volteé hacia él para darle un beso de despedida, su mirada tan profunda y segura volvió a hacer de las suyas.
.
~
Antes de ir a la cita tenía que encontrarme con mi abuelo para avisarle sobre el contrato, ya se me había hecho tarde así que tuve que presentarme en “fachas”.
—Buenas noches abuelo.
—Hola Deidara que gusto verte, ¿vas a algún lado?
—Sí, pero vengo a hablarte sobre algo.
— ¿Te has metido en problemas otra vez?
—No claro que no, además si los tuviera no te diría, uhn.
— ¿O sea que sí, pequeña mocosa?
—No abuelo, ya no soy una niña, es sobre la compañía.
— ¿Qué?
—Hoy cerré un contrato con Akatsuki.
— ¿QUÉ? ¿Cómo te atreves a haber hecho eso sin mi consentimiento? —.Se levantó de su escritorio algo alarmado.
— ¿Qué problema hay con eso? Es beneficioso, además de que ya estoy a un paso de encargarme de este lugar así que por eso no vi la necesidad de avisarte.
—Aún eres muy problemática, claro que un trato de cualquier nivel con Akatsuki es lo mejor que puede pasarnos, pero jamás lo haría con alguien como su líder a cargo.
— ¿Te refieres a Madara?
— ¿LO CONOCES? —.A veces olvidó lo terrorífico que puede ser mi abuelo.
—S-sí, estuvimos hablando y hoy cerramos el trato.
—No puedo creer que te enredes con un tipo así, por eso estás vestida así ¿verdad? ¿VERDAD?
—No entiendo que es lo que odias de él, el es una persona maravillosa…—Y hay no, esas últimas palabras fueron sin los pies en la tierra, demasiado tarde para que mi abuelo no insinuara nada, porque una pesada aura ya estaba encima de mí aplastándome.
—Deidaraa~…tú
— ¡N-no, no es lo que piensas, no hay nada entre nosotros, e-el es sólo un amigo!
— ¡Pues no me gusta ese tipo, no quiero que te veas involucrada con él!
— ¿Pero porqué? ¿Acaso es algo que lo que no me daría cuenta?
—Deidara, ese hombre no es más que un tonto que no te tomará en serio.
— ¿Qué?
—Me enteré de lo de Sasori, me extraña ya que es un buen muchacho…no quiero que te vuelvan a lastimar, tú mereces algo mucho mejor.
—Descuida abuelo, se lo que hago.
—Eso espero.
—No te preocupes abuelo…debo irme.
.
~
Eso fue extraño, no podía creer el hecho de que Madara fuera de ese tipo de personas. Estaba a punto de llegar cuando me di cuenta de que Madara ya se encontraba esperándome afuera del lugar, siempre he pensado que los hombres se ven muy elegantes son traje, pero Madara era otro nivel.
—Un segundo más y me lanzaba a buscarte.
— ¿Pero qué dices? Apenas y es la hora que acordamos.
—Lo sé, pero no soportaba un segundo más sin verte.
—…—.Me hizo sonreír, era un encanto.
—No digas nada, entremos ya.
No imaginé que la velada fuera tan maravillosa. Madara es mucho más interesante de lo que pensaba. Todo iba perfecto, al final, la pista de baile era lo único que faltaba. Madara era un bailarín excelente pero más que eso, era encantador, hasta que en el tan ansiado beso aclaró su duda respecto a mis sentimientos.
Regresamos a la mesa, ordenó el mejor vino y volvió a hablar.
—Organicé una fiesta por el aniversario de Akatsuki, quisiera que fueras mi acompañante.
—S-sí, claro que si Madara—decía Deidara con el habla un tanto entrecortada.
— ¿Qué pasa? —pregunta Madara preocupado.
—Nada, es solo que—acerca sus manos a su rostro—estoy muy contenta.
En ese momento, la tomé del mentón para volver a besarla, el color de sus mejillas era tan encantador.
—Eres una tonta, y una dulzura.
—Y tú, un bastardo pervertido.



Aclaración: Tengo entendido que desgrafilado es un tipo de corte de cabello en el que te despuntan de manera salteada.
Aclaración: La secretaria se comportó de forma muy grosera con Deidara…no se… tal vez porque es una posible rubia que se lo quiere arrebatar, más de una la comprende.
Aclaración: Kakuzu no es Kakuzu sin sus corazones, así que me las ingenié para que pudieran salir, y el que fueran perros fue lo único que se me ocurrió.

Hagan muy feliz a la autora con un comentario <3
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